viernes, diciembre 25, 2015

Poltergeist


He soñado que experimentaba fenómenos poltergeist en casa y que, lejos de sentir miedo, los gestionaba con alegría, paciencia y ternura como si fueran hijos míos y los observaba con la desapasionada diligencia científica con que el minerólogo estudia las propiedades físicas y químicas de los minerales.
El sueño era absolutamente real, vívido, tanto que al despertar, a las 5,30 de la madrugada sentí una enorme pena y un gran vacío y hasta aburrimiento.
¡Qué lamentable es no creer! No creer en fantasmas, ni horóscopos, ni en ningún Dios humanoide de religión cualquiera, todo es igual, el miedo a la nada, a desaparecer, temor al sinsentido y un deseo natural de trascendencia que sólo a algunos se les concede a través de la fe ¡qué tontos, y qué afortunados!
Iker Jimenez dice que no cree y que todo su trabajo se debe a una búsqueda desesperada de algo, de ALGO distinto a la muerte clínica, a la extinción, a la nada, algo que lo cambiaría todo, aunque sepamos que no exista...
¿Quién dijo miedo? Ojalá llegaran mis tatarabuelas a agitar vasos y mover sillas...Sería tan hermoso y esperanzador...
PD. Claro está, que uno no necesita vivir la fe, viviendo con Raquel, ¿queréis CREER que mientras escribía esto (10,25 de la mañana) ha entrado, ese ángel del cielo, en mi despacho (me he quedado a trabajar en casa) y ha dejado un caldito caliente en su bandeja con su servilleta de hilo para que "coja fuerza y alegría que los viernes son muy largos"? Para qué quiero creer con este amor que siento.. Con este amor uno se puede morir a gusto.

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