viernes, diciembre 25, 2015

Material Girl

No me canso de decirlo: no es lo mismo ser frívolos que ser superficiales. 

Los frívolos son las personas más encantadoras y admirables que nos rodean.
Las personas superficiales sencillamente no se enteran y campan a sus anchas imponiendo su falta de conocimiento, reflexión, juicio, gracia o todo a la vez, dondequiera. Por lo demás, son un latazo aunque hablen de la pulsión de muerte de Lacan y aunque aseguren que saben de qué murió Marilyn ya que nunca consiguen comunicar nada de interés, voluntariamente, quiero decir. Para un agudo observador todo en esta vida tiene utilidad y hasta aliciente.
Dentro de los superficiales, los más temibles, por aburridos, son los Superficiales-Serios, aquellos, que sin haber sido dotados con el don de la capacidad de relación (de ideas) realizan un constante alarde de los datos aprendidos, pero no asimilados, en materia de política, ética, cine, geografía, historia… da lo mismo, digan lo que digan no consiguen despegarse de la superficie.
Los pedantes, al igual que los elegantiosos son siempre personas superficiales, los primeros no han aprehendido lo que aprendieron, y los elegantiosos…._qué bello calificativo_lo mismo en cuanto a las maneras y el vestir; ambos se esfuerzan muchísimo, derrochando energía innecesariamente sin lograr en absoluto su objetivo.
Un pedante que a su vez sale elegantioso hará un fabuloso anfitrión. Los intelectuales reciben mal_todo hay que decirlo.
Especialmente incómodos son los Superficiales-Serios-Virtuosos, los que te afean la conducta, por ejemplo, o los indignados de todas clases: la indignación es el más ridículo comportamiento que pueda adoptar un ser humano_ me entran ganas de hacerles cosquillas_ indignarse es insolidario, es pensar que uno lo merece todo, es ponerse en evidencia_de un modo muy cómico_sólo los superficiales-serios-virtuosos se indignan, puesto que los demás individuos, sabemos que resta credibilidad a cualquier postura o convicción.
A mí, me caen bien los superficiales frívolos. Me chiflan. Vacíos, inconscientes, pero nada pretenciosos y por momentos realmente divertidos. Los verás contando chistes en los funerales a cuerpo presente. Pero sin mala intención, ni buena. No tienen más voluntad que la risa y eso no es del todo reprobable.
Ah...pero los frívolos-no superficiales....En la historia tenemos varios ejemplos de hombres y mujeres tan conscientes y consistentes que han sentido la necesidad de desdramatizar por medio del humor para sobrevivir. Élite del pensamiento y el ingenio, que explota continuamente para expulsar una sensibilidad insostenible por culpa de una paciencia insuficiente …Y es que en este mundo más que un paciente, hay ser un cadáver para que no se le abran las carnes a uno.

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