viernes, diciembre 25, 2015

Historias de casa I

¿Veis esa manta roja de ahí? Es una bufanda, en realidad, pero a mi madre, que es del realismo mágico, se le fue la mano con la anchura.
Iba a ser un regalo de navidad para mi ex marido, hace años, y como es muy alto, mamá pensó que una birria de bufanda estrechita sería insuficiente para su tamaño, la fue ensanchando, añadiendo tiras y... ¡Voilà! 
Cuando la terminó, me la eché encima sorprendida, es preciosa ¿verdad? 
Sirvió de colcha en mi lecho conyugal un tiempo, y al divorciarme se la herede a mi hijo, como podéis verla, sobre su cama. 
Este lugar precioso y magnético es la habitación de Inés y Pepe, el lugar donde habita mi corazón, extendido, como la margarina, por los rincones, enroscado como una bombilla en cada flexo, resbalando como cera por el suelo, borrando como una goma de nata, colgando de las paredes, doblado en los cajones, en forma de calcetín...feliz.

No hay comentarios: