jueves, marzo 05, 2015

Orgasmos durante el parto

El mejor día de mi vida fue el día que nació mi primer hijo, tras un parto sin anestesia de varias horas, con episiotomía y 27 puntos. Pero al fin estaba en mis brazos, reluciente,  oloroso, como un pastelito recién salido del horno. El parto no era otra cosa que abrir una buena botella de champán, un poco de esfuerzo, sí y ¡POP!, a disfrutar….
Pero… ¿Cuánto dura un parto? ¿4 horas? ¿24? ¿15 minutos? ¿Menos que el acto reproductivo?…Depende del número de hijos que una tenga ¿verdad? Eso pensaba antes de constatar una divertida realidad que voy a compartir aquí: El impetuoso trance de dar a luz dura toda la vida, desde el primer indicio de dilatación, hasta que una muere, no necesariamente en la dinámica de parto. 
La ruptura de las membranas que envuelven el líquido amniótico, queridos, es la ruptura definitiva con la libertad, si es que la tuviste, y el consecuente derramamiento de voluminoso líquido con secreciones_ …ay amiga_ no es otra cosa que el derramamiento de tu comodidad para siempre.
Desde que una mujer rompe aguas, tenga o no contracciones, comienza un periodo de su vida trabajoso, doliente, febril ¿Cómo llamarlo? donde las obligaciones son a sus estrechas espaldas tan desproporcionadas como la relación feto pélvica, que no existe en ninguna otra clase de mamíferos y que de seguir creciéndonos el cráneo, con la evolución de la especie humana, se acabará con la misma especie algún día.
En la total dilatación del cuello uterino, tras esa cesión absoluta de sus derechos musculares a favor del camino del neonato, tienes el simil de lo que ocurrirá con otro músculo: tu corazón. Ahora les pertenece a ellos y jugarán con él, contra la vida, un torneo al balón quemao. Prohibido quejarse nenas, para eso está la iglesia, el lexatín, el running...
La vida es un parto sin anestésicos ni oxitocina, donde la misma vida de nuestro hijo nos atenaza, a cada instante y nos desvela cada noche…no hablemos de su tristeza, su fracaso o su propia muerte…
Comprendo que muchas madres se empapucen de distintos paliativos ya se los den los médicos psiquiatras, Inditex o los curas, prometiendo la redención y la paz celestial si una sublima todos los dolores físicos y psíquicos con docilidad.
El periodo expulsivo, ese de pujar y pujar hasta la extenuación, ese no acaba con el nacimiento del bebé, ni puede que con su muerte…Espero no saberlo.
Pero sigamos, que el parto continúa… el alumbramiento dura toda una vida para la madre pero no sólo para ella, también para su hijo :)
Ocasionalmente el parto vaginal debe verse asistido con instrumentos especiales, como el fórceps (pinza obstétrica), que prensan la cabeza del feto para tirar de él fuera del canal de parto. Y es que el momento del nacimiento de un ser humano es tan duro para él como para su madre, si no más. Lo que no sabe la indefensa criaturita es que el paso asfixiante por la estrecha vagina, no es más que una socarrona metáfora de lo que será la vida misma.
Pero no dramaticemos, pese a que no se termina nunca de parir, existen algunos aspectos similares durante un orgasmo y al dar a luz: contracciones involuntarias de muchos músculos comunes y la liberación de endorfinas y oxitocina ¡Todas a la fiesta!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Después de muchos años he entrado en mi antiguo y polvoriento blog ( antiguo y breve ). He caído en la tentación de clickar en alguno de los perfiles de los comments y,....voielà !!!!, Faalinda estaba muy presente, con blog actualizado, y un montón de presencia social.

Me alegro de ver que las cosas te van bien y de que tu sentido estético y del humor siguen intactos.

Con tu permiso te seguiré.

Sulfur.