jueves, febrero 26, 2015

“A las vírgenes para que aprovechen el tiempo”

Mi amiga M. es un pasote. Hablamos todos los días de lo más digno a lo menos, pero siempre en tono m-a-x-i-m-o: El tono máximo es ese hablar sincero, perspicaz, lleno de humor y de entusiasmo, humildad, desdramatización y autocrítica, donde nadie se salva y reventamos_con ternura_ los valores que no nos encajan. No hay grieta ni fisura intelectual por más simpática y remozada que parezca, que se escape a nuestro examen, exploratoria e interpretación.

Hablamos mucho de la pasión, de lo incómodo que le resulta que la pasión amorosa, profesional, social, estética… poética… la que sea… dure sólo unos meses… (la pasión tremenda, esa que te revuelve las tripas y que no te importa ni morirte…¿La conocéis no?)

A M. le incomoda la transición al “cariño” burgués por las cosas, por la gente y por la pareja… tras el “apagón químico”. Y es que la palabra cariño es en sí poco cariñosa y aun menos amorosa. Por otra parte, las dos coincidimos en que los sentimientos están sobrevalorados, sobre todo los sentimientos de chichinabo: los de serie española de época. 

M.: “Los sentimientos están sobrevalorados” ¡Qué incómodo!
Yo: Lo están...y son el opio del pueblo...inoculado arteramente a través de las series españolas de época. "Respeta mis sentimientossss" ¡Una bofetada es lo que te voy a espetar!
M.: Ahora tienes el Amor de verdad_ te dicen 
Yo: La estabilidad es otro constructo humano sobrevaloradísimo, machista y post capitalista. 

¿Sabéis que os digo? Que la felicidad está sobrevalorada y ahora id a bordar esto en petit point. La pasión es como las rosas_mi marido me las envía constantemente_y mueren muy rápido, en eso consiste su atractivo. “Coged las rosas mientras podáis…” decía Robert Herrick a las vírgenes.. "cuando la juventud y la sangre están más calientes”… 

Amigos, la pasión desaparece dejando en su lugar una incómoda pregunta, tan inquietante, como un jarrón de rosas agotadas, pero así es y así debe ser. 
La pasión continuada sería dolor, la pasión sostenida sería como tener fibromialgia. Habría hospitales sólo para contener a los apasionados, los paliativos para los apasionados crónicos serían carísimos porque no los cubriría la seguridad social, como el dentista… Constituirían una especialidad médica entre la psiquiatría, la neurología y la cardiología, la más difícil de todas, ya que sus síntomas producirían un cuadro de anomalía generalizada, doloroso, flatulento, artrítico y mortífero... 

“Imagínatelo M.” ¡Viva el aburrimiento!, el cariño local, la estabilidad, la paz, tener un perro… disfrutar en Ikea, cortarse las puntas, una lata de bonito, adelgazar un kilillo, tomar medio orfidal, poner un saquito con olor a lavanda en el zapatero… al final son el soporte físico y afectivo de nuestra vida. Hay que aprender a vivir incómodo, no crees?