jueves, junio 26, 2014

Adelgaze comodamente, rápido y comiendo sin parar


 
Llegó el verano y con él el nuevo régimen _no me refiero sólo a la operación bikini, sino, por supuesto a la era #Felipe-Letizia. Las monarquías hoy son un placebo, como todo el mundo sabe, y los placebos tienen una innegable utilidad, en especial, para los más ingenuos. Yo sólo digo que para que a mí me haga un placebo, el contenedor tiene que ser más sofisticado, vamos que la trola, puestos a trolear ha de estar más elaborada. Que así no me hace nada. 
Verano, ese momento de laxitud universal, ese caldero repleto de sopa boba donde todo cabe, desde cerveza hasta ceviche, donde nos volvemos antinormativos a sabiendas o desconcertados por los cambios atmosféricos y horarios.
El verano, se caracteriza por su calzado: la chancleta, signo y símbolo de la falta de autoestima y respeto por los demás. Los hombres sacan a pasear sus camisetas de algodón, esas que deberían estar prohibidas para todo vertebrado distinto a Marlon Brando en Un tranvía llamado Deseo. Las mujeres sin vergüenza visten toda la gama de prendas y accesorios azul turquesa, para acentuar aun más sus ya de por sí acentuados defectos físicos y psíquicos. El verano, me parece muy Desigual ¿qué queréis que os diga?

En verano procuro poner a salvo a mi familia y mi persona del verano mismo, por eso huyo al norte, a la aldea más lluviosa de la costa cantábrica. Y no es que me guste especialmente pasar frío, bañarme en aguas gélidas o contemplar la lluvia tras los cristales jugando con los filtros de instagram… no huyo del sol sino del hortera. Más horteras juntos de los que mis sensibles retinas pueden tolerar.

Por algún motivo atávico que debe estar cercano a una hipertolerancia a la hipertermia o un hipotálamo débil el hortera se siente especialmente atraído por las regiones más cálidas, acudiendo al llamado estival como si de un compromiso militar se tratara armados hasta los dientes de flotadores, cremas, gafas de sol deportivas, sombrillas, niños, fiambreras y revistas Pronto. Y cómo no, el gorro de baño. Ahhh ¡Malévolo invento! La letra escarlata está muy bien pero yo a los adúlteros los marcaría con un gorro de baño…Mirarse al espejo en gorro de baño es como encontrar a tu pareja en la cama con alguien, es para hacerse filósofo alemán.
Hablando de niños, ¿donde encuentran los jóvenes padres del opus dei, trajes de baño iguales para niño y niña de todas las tallas? _Que coste que los del Opus, no son en absoluto horteras.

Luego está la fealdad natural del género humano, un capítulo_el estival_que yo prefiero prevenir o esquivar en mi refugio cantábrico, donde a duras penas vas a ver más carne que la de la sangrienta res en forma de chuletón. Y no critico a los demás….pero a cualquier puesta en escena en traje de baño hay que acostumbrarse…Esto me lleva “de cabeza” a la publicidad:

Por una parte, tenemos a  Dove: Querido Dove, te pones en evidencia, al nivel de Agatha Ruiz de la Prada. La primera vez de las “mujeres reales” tuvo su cupo de aceptación y toleracia, pero esta, se acabó. Mal que te pese, a ti y a todas las feas, perezosas y resentidas del mundo veraniego, las mujeres guapas y tipazas también son reales. ¡Existen! Y ese empeño tuyo en minimizarlas, evaporarlas y negarlas te señala. ¡Basta!

Luego están las chicas Ligeresa y Especial K, gordas o flacas, jamás las invitaría a mi casa coman lo que coman. Sólo un alma enfurecida se “tragaría”, por muchas tragaderas que tenga, tales campañas comerciales: las fagias, son descriptivas de manías o compulsiones propias de un estado psicológico anormal, asociadas con problemas mentales y psicológicos que arrastran conductas como violencia o agresividad. Si a una persona con una fagia se le reprime la necesidad de ingerir su deseado bocado, su deseo le indicara hacer todo lo posible por encontrarla, sin importar que esos obstáculos puedan afectar la vida normal de la sociedad que lo rodea. “Cómete a tu suegra” aconseja el anuncio de Ligeresa ¡Glups!

Y por supuesto, en verano, uno nunca es lo suficientemente mediterráneo. Estrella Damm, para regocijo de todos los amantes del lugarcomún, el cliché lowcost y el perro carlino, llega con vuestra dosis estival de buenrollito caca ¿Cuál es el anuncio de Estrella Damm que te hace sentir más feo, viejo, gordo y miserable?

1 comentario:

Cristina dijo...

Lo mejor para adelgazar es un buen disgusto. A mí me pasó hace unos meses y conseguí quitarme lo que había engordado en mi viaje a México. Ni dejar de comer carbohidratos ni las infusiones slim (yo nunca hice nada de esto, que quede claro). Un saludo y gracias por contestarme, na' menos que dos veces.