martes, febrero 18, 2014

Fashion Show



María Escote, Far Love, MADRID, 2014
Jeremy Scott, Wetern, NY 2012

Por supuesto que la realidad existe pero no para el hombre,  por eso, los que se denominan realistas se me hacen tan tiernos, ingenuos… tan pesimistas “en realidad”. Los realistas emanan frustración, de adultos, disfrutan pinchando los globos hinchados por los demás pero ya lo hacían físicamente en las fiestas de cumpleaños del kínder; y es que a los “realistas” otros los han frustrado antes pero bien… Hay que frustrar a los niños dicen los realistas… Si fuera por ellos, no habría sanvalentín, ni halloween, ni frutos, ni verdor…no habría navidad ni tinte de pelo, ni quedaría rastro de la Mercedes Benz Fashion Week.

Ayer fui a ver a dos de mis diseñadores favoritos, María Escoté, que invariablemente se inspira en otro de mis diseñadores favoritos Jeremy Scott, y Carlos Díez Díez, un gran esteta y una persona que adoro por su amabilidad. Nunca se es lo suficientemente amable. La amabilidad, que todos debemos practicar y promover, es saber contener las frustraciones personales y no proyectarlas sobre los demás. Esta, es hoy la cualidad que más admiro en una persona inteligente.
Cuando era una veinteañera periodista de moda, me tiraba todo Cibeles ahí sola, cubriendo los desfiles ….pero en algún momento y en algún lugar de la paciencia y de la veintena, decidías no volver porque se te agotaba la curiosidad…

Ayer volví (con 36)  para constatar una gran verdad que subyace en la MBFW, en todo evento y/o gala con pretensiones e incluso en la vida de todos nosotros: La historia épica Vs la verdad. Y es que más allá de la ilusión que pueda sentir una persona, la primera vez que va a un desfile, sobre todo si es joven y viene de una provincia y tiene buen gusto e intuición y le hace una foto Ramiro E… La realidad es que IFEMA es uno de los lugares más fríos e inhóspitos que el cuerpo y el alma puedan resistir, a donde se ha de acceder tras un largo e incómodo trayecto en metro.  Una vez allí,  ni los desfiles llegan a tus expectativas artísticas, ni el kissing room alcanza las lúdico-sociales  y entonces, si eres sensato sales del gélido pabellón y azotado por un viento indescriptible te encaminas al metro para que te conduzca a tu vida real. Pero no nos dejemos llevar por el realismo, que no conduce a nada, el idealismo sí, la utopía también. No dejemos que la verdad destruya nuestra historia épica porque al final, hechas las cuentas no quedaría nada, porque nada tiene suficiente importancia…

Así interpreto yo la colección de Carlos Díez Díez, diseñada para un mundo que ha sido devastado por el mismísimo Hombre o por otras alimañas o incluso por máquinas o por la basura…un lugar anhedónico donde ya no se concede absolutamente nada a la esperanza,  ni a lo sensual y donde todo es un rotar, incesante, gris, como un motor… puro nihilismo.  Lo que no me cuadró fueron los smileys…

Inversamente, la colección de María (y de Jeremy) es pura fantasía, feminidad, deseo, evasión… es la búsqueda de un mundo más placentero por encima de todo. Coincido con ellos: un look tiene que ser atractivo, sexy y al mismo tiempo proyectar humor, fe,  bondad… Aunque María no lo sabe, yo soy su única embajadora en el barrio de Salamanca y aunque la gente de derechas no lo sabe, María Escoté podría convertirse en su diseñadora favorita…cada vez que llevo algo de ella se derrite hasta la más pintada (de camel).

A la salida de los desfiles me encontré con Popy Blasco, Isa Calderón Peces Barba y Elisa Mañas, qué gente tan bonita…hablamos de muchas cosas, nos faltó tiempo. Yo tenía ganas de felicitar a Isa por sus interesantísimas aportaciones a Facebook, cargadas de impudicia y de lirismo, porque en el arte, como en la cama, la desvergüenza y la pérdida de control son presupuesto necesario…

Les invité a mi fiesta de cumpleaños, donde todos perderemos educadamente el control y donde brindaremos por la subjetividad del género humano, su tragedia y su única oportunidad de ser feliz.

No hay comentarios: