sábado, noviembre 16, 2013

Gente que me hace feliz: Stephanie Gordillo Peregrin

La primera vez que vi a Stephanie en la Girlzine de Ramiro-e en un nanosegundo, de manera automática, me sorprendió algo oculto entre su fotogenia, su sentido del humor, su preciosísima desdramatización de la vida, el modo en el que rescataba sólo lo divertido y despreciaba los temores de los demás mortales…su parecido con Liz Taylor, su desparpajo, su dulcísima cara dura…algo que brillaba y te pedía atención a gritos y te hacía feliz y ser mejor: su Belleza. 
Lo que habitual y banalmente denominamos hoy como belleza tira un poco a poblar la provincia de lo kitsch y de lo cursi; la belleza se ha trivializado en la simple bonitura , en la gracia adocenada y el menú de ofertas del mercado universal: los paisajes de las postales, las casas de decorador, las modelos de El Corte Inglés, los matrimonios bien avenidos, los niños educados, la clase media. 
Y es que “bonita” es cualquier cosa que esté completa de acuerdo a unos cánones pasajeros, sin nada que añadirle ni que quitarle y nada que hacerle ni siquiera verla porque en lo que está correcto la mirada se detiene sólo lo indispensable. 
El pecado de toda armonía es ser limitada. Es como si lo bonito prescindiera de nosotros, nos excluyera, y por eso produce, después de visto, el desinterés. Lo bonito tiene algo de anodino, de insípido (el problema de la democracia radica en que es una estructura muy bonita). 
Ahora bien, lo Bello tiene todos los atributos de lo bonito menos uno, es decir, está completo menos por un detalle, un mínimo rasgo desconocido que no permite que esté terminado y por lo tanto no podemos irnos, y nos quedamos pendientes, sin despegarnos, para ver en qué consiste: lo Bello siempre acaba cinco minutos antes de que termine y ese trocito que falta es una especie de ventana al infinito, una apertura: la cualidad de lo bello es la infinitud, la continuidad, la única posibilidad de no estar todos muertos de antemano: la tierra prometida, amigos. 
Stephanie es el paradigma de mi repetitiva defensa de la infinita inmaterialidad de la Belleza: la concepción actual que afirma que la belleza es física es una de las fuentes de caos más trágicas que vivimos. La Belleza es energía y no se crea ni se destruye, se transforma y ello comprende al sujeto, al objeto y a la nada si es que fuera posible la contradicción. Cuando estoy cerca de Stephanie siento su energía , pero la Belleza no es un atributo de la percepción del ser humano, cuando yo desaparezca y la encantadora Stephanie, la Belleza continuará.

Belleza eterna, increada e imperecible, exenta de aumento y de disminución; belleza que no es bella en tal parte y fea en tal otra, bella sólo en tal tiempo y no en tal otro; belleza que no tiene nada de sensible y nada corporal; que existe eterna y absolutamente por sí misma y en sí misma; de ella participan todas las demás bellezas, sin que el nacimiento ni la destrucción de estas, causen la menor disminución ni el menor aumento en aquellas, ni la modifiquen en nada." Platón, Banquete. Ed. Porrúa, México 1989.
 

Carla de La la: ¿Te consideras bella? ¿Para ti qué es la Belleza?

Stephanie: ¡Creértelo!

1 comentario:

JALAR dijo...

¡EXCELENTE!
Un abrazo