sábado, septiembre 28, 2013

Sexo, oxidante y fantasía

El mundo es muy ingrato con el barrio de salamanca. Lo tachan de aburrido  y pacato cuando es sorprendente y salvaje. Dejad volar vuestra imaginación, liberadla de prejuicios y dogmas…
En Malasaña o sus homólogos,  la gente es tan corriente y natural, que los comercios se ven obligados a vender camisetas con insólitas estampaciones y provocativos mensajes verbales y o gráficos, para singularizarse unos de otros consiguiendo precisamente el efecto contrario…Cientos de miles de tendencias proliferan como la gripe en los barrios “hipsters”. Entre mustachos, keepcalms y borsalinos, sus laboriosos  habitantes se esfuerzan en ser distintos, extraordinarios, fracasando (había escrito fracansando…) en su empeño una y otra vez. No hay cosa menos moderna que ser moderno.
En el ritmo vertiginoso en que nos ha tocado vivir, a esta, la generación de Internet, ser early adopter es equivalente a ser clásico. E increíblemente, ser Laggard es sinónimo de innovación.
Fuente inagotable de placer e inspiración, vivo en el barrio de salamanca desde hace más de  15 años_restando los casi 2 en Barcelona (pero no abramos hoy, ese dulce melón, a ver si nos vamos a empachar)_ y lo que voy a decir no me ofrece la más mínima duda: en este barrio, la gente está loca, loca de amor, de estrés, loca de familia, de toda la vida, loca de libro, loca de deseo…loca de principios y loca al fin.
Como sabéis, aquí  las chicas mayores de 30, son rubias, lo que seguro que no sabéis es que todas, absolutamente todas las mujeres de la zona, menos esta que escribe, están embarazadas o en estado y yo, en estado de shock cada vez que piso la calle y lo compruebo estuporosa: “Dime Oh Dios, si mis ojos embarazadas miran o si la embarazada está en mi mente y mis ojos la ven doquier que giran”… Entre las cuatro paredes  de o'donnell , maría de molina, castellana y francisco silvela, todas rubias y embarazadas. Nunca falla, entre mis amigas y conocidas, sólo una vive en este particular enclave: por supuesto, es rubia y está embarazada.
Pero, pasemos a la casuística; vuestra querida narradora, cansada de no entender la fenomenología entorno al decolorado y el barrio de salamanca, experimentó en su propia melena, como ya hiciera antes otro amante del saber y la verdad: el Dr Jekyll  ¿Tendrá alguna influencia la decoloración capilar con oxidante de 20 a 40 volúmenes sobre la fecundidad, desconocida hasta este instante  y jamás publicada en revista científica alguna? ¿Por qué no?
La mujer en el barrio de Salamanca, esa rubia gazmoña y santurrona, de blusa y vaqueros planchados con raya, está despepitada: cachonda, vamos. Ahhh…Cuánto bien ha hecho la crisis a nuestra vetusta demografía y a nuestros ajados índices de natalidad… y es que, ante todo, la mujer en este barrio carece de recursos con los que combatir el aburrimiento cuando no hay recursos para salir de compras y a cenar…
En otros sitios, ante las vacas flacas, las mujeres leen o ven la televisión, las modernas, por ejemplo, tocan el ukelele, hacen Knitting, cupcakes, escriben comics…y  además se desfogan yendo en bici a todas partes…Aquí, las mujeres no leen poesía y mucho menos la escriben; las chicas de mi barrio sólo tienen un libro “50 sombras de Grey” y con la crisis se han entregado al sexo, sin recato.
Y en todo este desenfreno, amigos, ¿Qué papel juega la apertura de la flamante y palmaria Abercrombie and Fitch en plena Plaza del Marqués de Salamanca? Caminando por Ortega y Gasset, veo que ahora, al portero que adorna la tienda, un Kent cachísimas, como cincelado por Fidias, que apenas alcanza el derecho al voto, le han quitado la camisa, en plan torso salvaje y muy toro salvaje… No quiero seguir mirando pero lo sé….Ya pueden tomar micebrina los atenazados maridos de las mujeres que por  aquí transitan. Y no precisamente una al día.
Caminando por la “Milla de oro”_ese nombre claramente lo inventó Gunilla von Bismarck_ me cruzo con una vecina_rubia y embarazada, por supuesto_que lleva de una mano una niña de 3 años y con la otra mano empuja un carrito gemelar con otros 2 mofletudos bebés ¿Qué pretende? ¿Batir un record de la mujer que más hijos tiene en un lustro? ¿No os parece esto atrevido?¿No os parece arty?¿No os parece moderno?
5 minutos después veo dos colegialas de uniforme de unos 13 años tocando en la calle instrumentos de orquesta sinfónica, una el Oboe y la otra un clarinete…. Ya en Velázquez, veo  un hombre empujando 2 coches a la vez, como si se le hubieran calado ambos…y poco después me cruzo con un señor que avanza desorientado con 2 maletas de Gucci, abiertas, pues revientan de lo llenas que van de su propia ropa: salen mangas de camisas de doble puño y corbatas…de entre las cremalleras…como si su rubia mujer le acabara de echar a la calle, probablemente por no rendir, como es debido…"No se lo tome a mal, caballero,…que está embarazada”… 
Al entrar en mi calle, las ancianas se abrazan bajo los soportales, las sombrillas de las terrazas empiezan a volar apocalípticamente y lo más sorprendente de todo: empieza una tormenta….Por fin otoño.

2 comentarios:

Lo dice Diana Aller dijo...

Yo viví cuatro años en el Barrio de Salamanca. Precisamente cuando me embaracé e iba cargada de bebés. Rubia no era, pero discrepo: Es un barrio aburrido. Mucho. La solemnidad me dejó de hacer gracia en un par de años.
Me intriga el fenómeno Sombras de Grey ¿Hacemos un club de lectura para comentarla?
saludos. La admiro, señora.

Carla de La lá dijo...

Querida Diana,
No he leído 50 sombras de Grey, pero empiezo a pensar que me estoy perdiendo algo...
Lo del club de lectura me encantaría.