domingo, agosto 25, 2013

Y un jamón

Como llevo más mezcla en mis venas que Helena Christensen, nunca he sido patriota. Ese sentimiento es un desconocido para mí, aunque a veces lo haya visto estético, las menos.

Nunca he entendido lo de “me siento orgulloso por haber nacido aquí”. ¿Eso qué significa? ¿Aquí es más que ahí, o mejor que allí? ¿En qué sentido? ¿Y qué mérito tienes tú en ese supuesto “ser-de-aquí-es-mejor”? Lo de sentirse orgulloso, con arreglo a la lógica, debiera ser exclusivo de algo que hemos hecho nosotros mismos presumiblemente bien, no? No entiendo el patriotismo salvo en el contexto de una insegura y muy humana necesidad de formar parte de un grupo para “ser”. La eterna búsqueda de identidad. ¿El instinto gregario?

Yo me siento orgullosa de bien poquitas cosas_soy así de crítica. Casi todo lo mejoraría. Me siento orgullosa de mis hijos_pero esto no se puede contar porque a nadie le interesa, como es normal, porque no es noticia ni muestra nada. Sólo la vida, que todo sigue, a pesar de nuestro patetismo. Es un orgullo muy volver-de-Almodóvar. Estoy orgullosa de ellos, mis dolores me han costado, físicos incluso. Mis pechos, mis carnes morenas, “mis lentejas, mis garbanzos”_como dice mi amigo Iker. Es para mí y para ellos, si acaso.

Mi patriotismo igual, es casero, doméstico, nesquik, nivea… siempre he sido y seré de los que quiero, me correspondan o no. Eso da igual. Nunca he necesitado integrarme en una red para existir. Muy al contrario.

Los partidos políticos españoles_qué pereza_ proyectan impudicamente una lucha torpe para que sus necesidades prevalezcan sobre las de los demás…así de simple, así de ramplón. Qué poco ingenio, qué poca pasión, que poca ideología de la bonita. De la contagiosa.

Los nacionalismos españoles parecido, pero sus defensores están aun menos informados que los políticos; unos se ponen en evidencia_y a todos sus antepasados_por su ingenuidad, comprando un pretendido romanticismo_que no entienden_y que sonaba muy lírico a Wagner, pero ahora huelga. Unos cursis.

Otros, lo defienden por puro nosotrismo que es yoísmo y nada más, es decir, miseria,  pequeñez, falta de calado moral e intelectual. Lo bajo. Lo peor.

El independentismo hoy es paletismo Made in Spain, amor a la Pata negra, denominado, recontraembotellado y etiquetado por la historia pasada y futura digan lo que digan los que quieran, que para eso estamos aquí, para bailar.

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